1. Reconozco que el título de la presente entrada es exagerado, incluso diría que muy exagerado, porque estoy seguro que la jornada de trabajo y su registro está bien regulada, y se cumple dicha regulación, en muchas empresas españolas, pero probablemente me haya dejado llevar por el “clima” existente en algunos círculos empresariales y medios periodísticos cercanos que han hablado del cambio normativo operado por el Real Decreto-Ley 8/2019 de 8 de marzo con tintes casi apocalípticos y no han ahorrado términos y expresiones grandilocuentes para manifestar su “gran preocupación por las consecuencias” del cambio normativo operado por la modificación del art. 34 de la Ley del Estatuto de los trabajadores y la incorporación de un nuevo apartado con el número 9.

En efecto, ha sido frecuente escuchar, en especial en los días cercanos a la entrada en vigor de la norma el 12 de mayo, los términos “caos”, “chapuza”, “improvisación”, “antigualla”, “anacronismo”, “olvido de la realidad empresarial”, y muchos más que los lectores y lectoras pueden encontrar en las hemerotecas digitales, aunque a fuer de ser sinceros también se han escuchado, no sólo en el mundo laboral trabajador sino también en círculos empresariales, voces más favorables a la implantación del registro, o cuando menos muy poco preocupadas por su implantación, con casi toda seguridad, como he indicado al inicio de este texto, porque es algo que ya está incorporado a la vida laboral ordinaria de muchas empresas.

Y desde luego, quienes están especialmente satisfechas por la nueva normativa son una parte, reducida pero no menos importante, del mundo empresarial, en concreto las empresas destinadas a la venta de programas de software que permiten hacer el seguimiento efectivo de todas las vicisitudes de la jornada laboral de un trabajador o trabajadora (a excepción de los altos cargos, si hemos de hacer caso a la guía del MITRAMISS sobre el registro de jornada, publicada el lunes 13 de mayo y a la que me referiré más adelante), y también remito a todos los lectores y lectoras a las páginas de los diarios digitales sobre recursos humanos para encontrar una muestra bien fehaciente de lo que acabo de indicar.